El Modelo de Excelencia EFQM fue
introducido en 1991 como el marco de trabajo para la autoevaluación de
las organizaciones y como la base para juzgar a los concursantes por el
Premio Europeo de la Calidad, el cual fue entregado por primera vez en
1992. Este modelo es el más ampliamente utilizado en Europa y se ha
convertido en la base para la evaluación de las organizaciones en la
mayoría de los premios nacionales y regionales de calidad en toda Europa.
Desde sus inicios la EFQM se ha
orientado por la visión de ayudar a crear organizaciones europeas fuertes
que practiquen los principios de la administración de la calidad total en
sus procesos de negocios y en sus relaciones con sus empleados, clientes,
accionistas y comunidades donde operan.
Fundación Europea para la Gestión de
la Calidad (EFQM) La EFQM (European Foundation for Quality Management) fue
fundada en 1988 por los presidentes de las 14 mayores compañías
europeas, con el apoyo de la Comisión Europea. Actualmente son miembros
de esta fundación más de 600 organizaciones, desde multinacionales e
importantes compañías nacionales, hasta universidades e institutos de
investigación. La Fundación asume su papel como clave en el incremento
de la eficacia y la eficiencia de las organizaciones europeas, reforzando
la Calidad en todos los aspectos de sus actividades, así como estimulando
y asistiendo el desarrollo de la mejora de la Calidad.
Como parte de este estímulo, la EFQM
(una fundación localizada en Bélgica) otorga todos los años el Premio
Europeo a la Calidad, utilizando como criterio de decisión el Modelo de
Excelencia EFQM.
El impulso para fundar esta poderosa red
de administración fue la necesidad de crear un marco de trabajo para la
mejora de la calidad, el cual estuviera basado en el modelo Malcolm
Baldrige de los Estados Unidos y en el Premio Deming en Japón, pero
adecuado a las necesidades del contexto europeo.
Con la ayuda de la EFQM y a través del
ejemplo de sus miembros, las organizaciones en Europa han comenzado a
aceptar que la administración de la calidad total es una forma de
administrar actividades para ganar eficiencia, efectividad y ventaja
competitiva, asegurando el éxito a largo plazo al satisfacer las
necesidades de los clientes, empleados, entidades financieras, accionistas
y la comunidad en general.
La implementación de programas de
administración de la calidad total permiten alcanzar beneficios
significativos, tales como un incremento en la eficiencia, reducción de
costos y mayor satisfacción de los clientes, todo orientado a mejorar los
resultados de los negocios.
La EFQM tiene un rol clave en la mejora
de la efectividad y la eficiencia de las organizaciones europeas al
reforzar la importancia de la calidad en todos los aspectos de sus
actividades. También contribuye asistiendo y estimulando el desarrollo de
políticas para el mejoramiento de la calidad.